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Nocturnidad: distintas épocas iguales enfoques

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El esparcimiento nocturno actual dista considerablemente en sus pautas, al de nuestra juventud. Disvaliosamente vemos que los jóvenes “salen” de sus casas, en un horario en el cual, nosotros regresábamos.

Sin embargo en nuestras salidas, nunca se nos hubiera ocurrido ingresar a un lugar que no tuviera la comodidad mínima para albergarnos; no nos hubiéramos sentados en la vereda o en la calle, impidiendo la circulación vehicular como tampoco, hacer las necesidades fisiológicas en sitios distintos a un baño como ocurre en la actualidad.

Mas allá de la educación, la sociedad era manejada por regímenes totalitarios que se arrogaban el derecho de torcer la historia para su beneficio, prohibiendo el rompimiento de reglas que ellos mismos habían creado. Era una sociedad determinada por el miedo, a perder la vida.

En la democracia sin educación, el ideal de libertad obró en el pensamiento del hombre, impulsándolo a ganar espacios de desenvolvimiento individual sin la impronta valorativa que lo acompaña en su desarrollo moral y espiritual.

Pero despojado de la cultura del miedo, aparece otro fenómeno en la conciencia del hombre, que es la angustia generada por la incertidumbre no saber sobre su vida en el mañana por ser carenciado o por si tendrá trabajo, si comerá, si podrá comprar el medicamento, si se vestirá, si vivirá en casa digna, si educará a sus hijos, si será víctima de la delincuencia, etc., etc.. El hombre de hoy al quitársele la visualización de un futuro provechoso, más la banalidad de los medios masivos de comunicación, fue arrojado a vivir el día a día.

Los gobernantes actuales son los responsables de esta situación, que al aplicar políticas en desmedro de elevar la calidad de vida de los que más necesitan material y moralmente, defienden intereses personales, mientras les vierten ejemplos de conducta a la sociedad, incompatibles con la honradez. Esto, redunda negativamente en la imaginación de superación propia del hombre común que le impide visualizar un futuro nutrido en valores y materialidades provechoso, para él y los suyos.

A propósito y respecto a la limitación horaria que pretenden implementar en nuestra ciudad, no es más que otra forma tendiente a controlar a nuestros jóvenes en su esparcimiento nocturno.

Nuevamente colocan “el carro delante del caballo”. Piensan que mediante una ordenanza prohibitiva en horarios, solucionan la problemática. Nada de eso es correcto. Con el ejemplo gubernamental como base, deben brindar tanto a la juventud como a los comerciantes, pautas, estímulos de comportamientos y prácticas comerciales, para que la nocturnidad sea una parte del divertimento sano del hombre en sociedad.

Sábado, 28 de Marzo de 2009 17:29 Luis María Mariano #. Política Local

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