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Luis María Mariano

Lo que natura non da, Salamanca non presta.

Lo que natura non da, Salamanca non presta.

Recientemente en nuestra ciudad y a instancia del Intendente Municipal, el Honorable Concejo Deliberante, ha aprobado una ordenanza que creó ilegalmente un privilegio a un sector, posicionándolo económicamente con ventajas comparativas en el mercado y en directo desconocimiento de la libertad de comerciar amparada constitucionalmente.

En efecto y para ser más precisos este engendro normativo político, prohíbe la radicación de nuevos “almacenes” en sitios donde las calles de nuestra ciudad, se encuentren asfaltadas. Por lo que la simple deducción indica, que los potenciales comerciantes de ese rubro tendrán que pensar en un emprendimiento ubicado en calle de tierra con la adversidad que ello implica.

Las sociedades que crecieron fueron la que sus gobernantes facilitaron la circulación de los factores productivos entendiendo al capital y la fuerza del trabajo. El poder político que exhiben el intendente y concejales –salvo honrosas excepciones- debieron defender la ley suprema, dado que “ellos”, son su consecuencia y en ese mismo sentido, proteger los derechos cívicos de los ciudadanos que son anteriores a la creación del Estado y sus gobernantes.

No son inocentes las instituciones jurídico-políticas locales que funcionan como verdaderas corporaciones económicas, en desplegar y ejercer su influencia como también presiones, en aras de consolidar una suerte de oligopolio como el que obtuvieron, pero sucumbir ante ellas por parte del intendente y un grupo de concejales que reúnen una circunstancial mayoría automática, determinó dejar vacía a la sociedad de inteligencia política y librada a su suerte en la protección de sus libertades. Es más, al constituirse ese privilegio como el permitido por este gobierno municipal, la Cámara de Comerciantes Minoristas de consuno con el intendente, retrasa para sí y el conjunto de la sociedad, las innovaciones tecnológicas, reducen la eficiencia y la productividad de sus actividades. Nada menos.

Respetar la Constitución de 1853 como corolario del pensamiento filosófico del Dr. Juan Bautista Alberdi, implicaría generar social y políticamente, ámbitos esenciales para el desarrollo económico y avance en los conocimientos para ese sector tan importante del mercado, manteniendo el espíritu innovador y por sobre todas las cosas, generar la acumulación de capital. La sociedad agradecida.

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