Blogia
Luis María Mariano

El PAMI que no se vió

El PAMI que no se vió

No hace mucho tiempo, denunciábamos que las autoridades del PAMI de la localidad de Junín de la cual depende nuestra Agencia Chivilcoy, violentaban los más elementales derechos humanos con su accionar deliberado para con sus empleados con alta antigüedad en la institución.

La idoneidad exigida por la Constitución Nacional para acceder a un cargo público, se había dejado de lado para hacer pasar como siempre, al “amiguismo del poder”. Los gremios conocedores en aquella oportunidad sin embargo, le daban su voto de confianza para no quedar fuera del juego de la política nacional aplicada.

Los débiles empleados comunes de la Institución, empezaron a sufrir el abuso de autoridad mientras ésta, se exhibía falsamente como fuerte e impoluta remitiendo sistemáticamente a su séquito de advenedizos y adulones, a realizar el “trabajo sucio” como que sintomáticamente, se dejaba entrever todo el tiempo que se conservaba el amparo y connivencia política de “sus amigos” encargados de la política nacional.

El clima laboral se enrareció y afloró el acoso laboral, las presiones para provocar renuncias, sanciones disciplinarias sin sustento legal como desproporcionadas, gritos, insultos y caracterización negativa por imágen física especialmente para con las personas discapacitadas. La conclusión y resultado generalizado, fue el padecimiento de enfermedades psicofísicas en los empleados afectados por ese deliberado accionar político inhumano.

Como “no hay mal que dure cien años”, esta mínima historia da un giro copernicano que muestra a estos mínimos actores como seres vulnerables y pusilánimes, pese al sostenimiento político nacional.

La debilidad aflora en todo su esplendor cuando se hace circular un simple papel entre los empleados que al ser suscripto, implica una adhesión a la política interna aplicada desde la autoridades de Junín.

La gestión que en todo momento se caracterizó por el hostigamiento indiscriminado, embargada actualmente por el miedo a “perder”, hizo que sumisamente se arrodillara y pidieran piedad a los otrora débiles empleados para que firmen, porque se saben que se encuentran en derrota.

0 comentarios