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Luis María Mariano

¿Charlamos?

¿Charlamos?

Dicen que Kant afirmaba, “que para que exista un acto moral no solamente había que hacer el bien: había que hacer el bien y que a uno no le conviniese hacerlo.”

No es mi intención herir a personas ni susceptibilidades, pero no puedo dejar pasar por alto una serie de hechos que me causaron una profunda preocupación política.

Esta nueva administración municipal, se muestra con una apertura al diálogo con los distintos sectores políticos locales, en apariencia de saciar una deuda contraída por la administración anterior, respecto a los distintos reclamos históricos de parte de la oposición, que criticaba sistemáticamente el manejo político autoritario y que el gobierno municipal, actuaba sin escuchar ningún tipo de opinión que no sea la propia. En lo personal, creo que la auténtica administración que se identifica en su totalidad con lo que significa el kirchnerismo, fue la anterior.

Pero no es motivación de estas líneas, hablar de posturas oficiales que sabemos se acomodan según las circunstancias de sus preocupaciones, sino del rol de la oposición.

Todos los opositores, han ido pasando a dialogar con los actuales funcionarios, pero de ninguna reunión ha surgido para la comunidad los temas tratados, los reclamos efectuados, las políticas que consideran importantes implementar según su visión de la realidad local. Solamente se remitieron a referenciar “que la reunión ha sido altamente positiva” dejando entrever un pacto de silencio con el oficialismo que también sugestivamente, hizo referencia a las reuniones en los mismos términos. Recibí una lamentable impresión, como que la oposición al pisar la alfombra roja de la realeza, se sintió parte del boato del reino. La plebe, afuera.

Si pasaron tantos años siendo silenciados por el ejercicio autoritario del poder, se supone que hubieron acumulado muchas inquietudes surgidas de las problemáticas cotidianas de nuestra ciudad.

Creo sin temor a equivocarme, que era la precisa oportunidad de la oposición para exponerlas públicamente y decirles a las nuevas autoridades que el tránsito es caótico, que la inseguridad es insoportable, que la pobreza aumenta y que las medidas que se implementaron desde ese municipio, han sido las políticamente incorrectas. Que los espacios públicos históricos no son cuidados –solamente basta ver estupefactos la destrucción total de la Plaza España- como muestra de esa actitud gubernamental. Que tomar agua potable, es una deuda municipal no saldada, etc. etc. etc..

El rol de la oposición, no se agota en exhibir un estatus pos eleccionario y que dialogar en términos de democracia, significa articular distintas posiciones políticas y consensuar su aplicación, pero por sobre todas las cosas, difundir públicamente las necesidades sociales reclamadas y la políticas acordes para corregirlas. Ocultarlo y ponerse a “charlar”, es falsear el mandato otorgado.                                               

2 comentarios

Luis Mariano -

Gracias Gonzalo y nos debemos un café, para hablar de política y de historia.

Gonzalo -

Muy buena nota, un abrazo