Una enseñanza y un gesto.

Si analizamos el gesto del Papa Francisco que obsequia un Rosario a Milagros Sala desde una visión de parcialidad política, no tendremos nunca una concordancia de civilidad republicana entre aquellos que creen que es injusta su prisión, de los que están en las antípodas de ese pensamiento y consecuentemente, centran al Papa Francisco, como un apañador de delincuentes a la vez que desde su sitial, ejerce presión sobre los jueces.
Nada razonablemente puede llevar lógica al entendimiento, cuando se parte de una visión política tendenciosa, preceptuada desde una parcialidad política que se sostiene como verdad absoluta.
Tratamos en todo momento de no ser ingenuos, dado que cada acción humana tiene una impronta política y más aún, viniendo de una persona que desenvuelve su papado con concreta intromisión en asuntos políticos internacionales complejos.
Pero pensar que ese gesto repetido en múltiples y particulares ocasiones por parte del Papa Francisco, conlleva la intencionalidad de pedirle a los jueces la liberación de la presa, es a nuestro entender participar de una visión un tanto sesgada de la realidad como desvinculada que el hombre está concebido en cuerpo y alma, y que lo espiritual, se encuentra fuera del alcance de la justicia terrenal.
Gracias Padre Camilo Latapié por haberme enseñado a pensar la actividad humana también desde la perspectiva cristiana.
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